Lo define el número de tarjas, el largo total y si incluye escurridor y peto. Los de una tarja son los más accesibles; los de tres tarjas con escurridores a ambos lados, los de mayor inversión. Cada ficha muestra su precio vigente.
Para lavado de loza, la práctica sanitaria pide tres tiempos: lavar, enjuagar y desinfectar, y ahí conviene un fregadero de tres tarjas. Para preparación de alimentos suele bastar una o dos. Revisa qué te exige la autoridad sanitaria de tu localidad.
El calibre define cuánto resiste el golpe y la vibración. Una cubierta delgada se abolla y suena con cada olla; una gruesa aguanta años de servicio. En cocina de alto movimiento el calibre pesa más que el largo del mueble.
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