El precio va por la capacidad de retención y el material. Las chicas de sobreponer bajo la tarja son las más accesibles; las de piso de gran volumen, las de mayor inversión. Cada ficha muestra su precio vigente.
Se calcula por el caudal de agua que descarga la cocina y por cuánta grasa genera el menú: una cocina de frituras satura mucho más rápido que una de ensaladas. Una trampa chica de más se llena en días y deja pasar grasa al drenaje.
Depende del uso, pero la señal es el olor y el reflujo lento: para cuando aparecen, ya está saturada. Conviene fijar una rutina y no esperar el síntoma. Una trampa saturada deja de servir y la multa por descargar grasa al drenaje la cobra el municipio.
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