El precio depende del volumen interior, de si es de conservación o de congelación, y del equipo de refrigeración que lleva. Una cámara de congelación cuesta más que una de conservación del mismo tamaño porque exige más aislamiento y más potencia. Cada ficha muestra su precio vigente.
La de conservación mantiene producto fresco arriba del punto de congelación: frutas, verduras, lácteos y carne en uso diario. La de congelación baja muy por debajo de cero para almacenamiento largo. El aislamiento y el compresor son distintos, así que no se puede convertir una en otra.
Se calcula por el volumen de producto que guardas entre entregas, no por el tamaño del local. Hay que contar el espacio de los pasillos y de los anaqueles, no sólo el producto: una cámara llena al tope no enfría bien porque el aire no circula.
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